
Con el dato de inflación en la mano, que fue más leve de lo que esperaba el mercado, el Gobierno ahora apunta a estabilizar las tasas de interés en un nivel más bajo para acotar el impacto en la actividad económica.
Algunos datos sectoriales de las últimas semanas comenzaron a reflejar el efecto del apretón monetario en la economía real.
El Banco Central enhebró desde que inició la semana post derrota electoral un camino de desescalada paulatina de la tasa de interés en la ventanilla de liquidez que reabrió para dar margen de maniobra a los bancos.
Hasta hace algunas semanas era una posibilidad cerrada, pero la necesidad de descomprimir la sequía de pesos entre las entidades y la fuerte suba de tasas hizo que la autoridad monetaria vuelva a operar con pases.
Este miércoles lo hizo a tasa de 35% anual, cuando el viernes pre electoral lo hacía a 45 por ciento.
La licitación de deuda en pesos de este miércoles finalizó con un porcentaje de refinanciación superior al 90%, y eso implicó una expansión de liquidez de algo más de $620.000 millones, en un escenario en el que vencían 7,25 billones de pesos. Como el BCRA no propició una suba nueva de encajes -que ya están en máximos en más de 30 años- esos pesos quedarán “sueltos”, aunque el Central tendría herramientas como esos mismos pases para absorberlos.