
Patricia Bullrich llegará esta noche a la Facultad de Derecho de la UBA acompañada por Mauricio Macri, pero el ex mandatario la saludará en la entrada y no se quedará a presenciar el segundo debate presidencial. Será la fórmula (¿consensuadaentre ambos?) para mostrar el fuerte apoyo macrista a la candidata de Juntos por el Cambio, pero, a la vez, evitar que ella pierda el protagonismo en el nuevo intercambio que tendrá con Javier Milei, Sergio Massa, Juan Schiaretti y Myriam Bregman.
Nadie duda de que Bullrich, ya recuperada de la gripe que la tuvo a maltraer hace una semana, se mostrará más aguerrida que en Santiago del Estero, pero, más allá del balance final del debate, se prevé una charla con Macri para aclarar la polémica por los dichos del ex presidente sobre Javier Milei al dialogar con estudiantes de Harvard y definir su rol en los últimos 15 días de campaña.
Hasta ahora,está confirmado únicamente que el fundador del PRO, que llegó en las últimas horas de su viaje a Estados Unidos y Guatemala, viajará este martes a Santa Fe para una recorrida proselitista con Federico Angelini, el titular interino del PRO, y al día siguiente volará a Misiones con planes similares organizados por el senador del PRO Humberto Schiavoni. En ambos casos lo hará sin Bullrich, algo que sigue generando malestar en el entorno macrista: no entiende por qué la candidata de JxC no suma de manera orgánica al ex mandatario para asegurar los votos antes de las elecciones.
Es más: allegados a Macri aseguran que le ofreció a Bullrich compartir una visita a Pergamino, pero que nunca le contestaron. Algo similar sucedió hace dos semanas, cuando el ex presidente le propuso a la ex ministra de Seguridad viajar juntos a Córdoba para atraer los votos perdidos en esa provincia tradicionalmente favorable al PRO, pero Macri decidió recorrer solo la provincia porque pidió la agenda de actividades 48 horas antes y nunca se la proporcionaron. “Así no trabajo”, fue el mensaje que le hizo llegar a la postulante de JxC para justificar su decisión y viajar sin compañía alguna
Aun así, Macri cumplió el pedido que le hizo Bullrich para hacer campaña en Córdoba: que se alejara de “la casta” y tomara contacto directo con los vecinos en la calle para escuchar qué les pasa y convencerlos de que voten a la candidata presidencial de Juntos por el Cambio. El ex mandatario estuvo 48 horas recorriendo Jesús María, Villa Allende, Villa Carlos Paz, Oncativo, Villa María y Córdoba capital repartiendo volantes como si fuera un militante raso y pidiendo el voto para Bullrich.
Por eso cerca de Macri no entienden por qué Bullrich no lo integra de manera decidida a la campaña. Es cierto que en la noche de las PASO causó irritación el discurso del ex presidente en el búnker de JxC porque habló de un “cambio de era” y, tras felicitar a la ganadora de la interna opositora, resaltó que “sumando los resultados de Javier Milei y los nuestros es enorme esta mayoría de argentinos que planteamos un cambio profundo como no existió en décadas”. De esa forma no sólo le dio entidad al triunfo del candidato de La Libertad Avanza sino que incluso agigantó la figura del rival de Bullrich con un llamado para felicitarlo (el único que tuvo ese gesto, según dijo con picardía Milei).
Para colmo, 6 días después de las primarias, cuando el ex presidente estaba en viaje a Marruecos para participar del Mundial de Bridge,Milei anunció en una entrevista radial que, si ganaba las elecciones, Macri “tendría un rol destacado como representante de la Argentina”. Lo desmintió ese mismo día Fernando de Andreis, la mano derecha del ex mandatario, pero el propio Macri recién lo descartó tres semanas después y ante una consulta específica de Infobae: “No voy a formar parte de ningún Gobierno; si no, me hubiera presentado yo en las elecciones”, sostuvo.
Mientras estaba en Marruecos, Macri tuvo una charla telefónica tensa con Bullrich, en la que la candidata le reprochó que no hubiera sido más contundente en negar cualquier acercamiento a Milei. Para el fundador del PRO, no hacía falta y la crítica al libertario lo podía beneficiar. Como informó Infobae, la relación quedó afectada hasta tal punto que, con cierta acidez, Bullrich declaró luego que en Juntos por el Cambio estuvieron “siempre presos de qué iba a hacer” Macri y resaltó: “Tenemos que liberar a todo JxC y que Mauricio se acomode como él crea que se debe acomodar”.
Esas definiciones, a su vez, irritaron a Macri, pero gracias a mediadores en común pudieron mantener luego una videollamada en la que aflojaron las tensiones y consensuaron lo que iba a decir el ex presidente cuando fuera entrevistado el 11 de septiembre en TN. Bullrich le pidió que quedara muy en claro el apoyo a su candidatura y que tomara distancia lo máximo posible de Milei.