
Se lo vio fotografiándose sonriente con autoridades en el IEAE N° 7 de Santa Inés en la gran Expo del instituto posando a su lado concejales y autoridades provinciales, luego se hizo presente la en entrega de los diplomas de Rauber a los deportistas en el concejo deliberante, donde siempre las miradas de propios y extraños estuvieron dirigidas a quien alguien por ahí señaló como «el dueño».
En acto organizado para los deportista en el concejo, se cruzó con su hijo «Lucho», a quien se le desdibujó la pálida sonrisa que suele esbozar, tal vez como reconociendo que nunca pudo dar la talla para ser «el heredero».
Lo cierto es que «El último caudillo» salió a revolucionar el ambiente político y fiel a su estilo, muy diferente a los que se dicen políticos en la ciudad, a todos los lugares donde va hace gala de su interminable condición de líder político en serio en Garupá.
Admirado por muchos, cuestionado por otros, pero no se puede negar que en cada aparición genera revuelo, todo el mundo busca saludarlo o le manifiesta algún gesto de respeto.
Conocedor como nadie de su gente, busca volver al ruedo en este escenario políticamente confuso, pero como todo animal político «huele sangre y sale a la caza», tal vez en busca de su última presa…
Fuente: www.lavozdegarupa.com.ar